Hacia varios días que venia pensando en hacerlo.
Pero sea por un motivo o por otro no lo hacia, cosas de la vida o
simplemente casualidad, lo cierto es que todo parecia conspirar con
sus pocas ganas de hacerlo, lo tenia en su mente, sabia que tenia,que debia,
pero sus ganas de hacerlo eran otras...
Ya habia tomado la decisión, hoy si o si lo haria, cueste lo que cueste
no podia ser que su falta de animo lo venciera, ademas ya
lo habian sentenciado a que lo hiciera, era algo normal entre
los hombres de su entorno, su clase...
Claro, se decia, es simple, nadie murió haciendolo, aunque alguna
vez leyó que alguien por hacerlo mal termino muerto, pavadas o
simplemente leyendas urbanas.
Se levanto y se dirigio en forma decidida al receptaculo, apoyandose
en el con sus dos manos donde empezo a correr agua fria, que de
a poco se fue calentando, casi se podria decir magicamente,
se acaricio a si mismo con esa dulzura, con ese cariño que se
tiene por algo propio y muy intimo,se observaba firmemente, mientras
lo hacia, su mano diestra se estiro mecanicamente hacia un costado
y tomo ese artefacto filoso, que tenia guardado desde hace un tiempo
a la espera de este momento, y lo coloco a su izquierda.
Tomo esa pócima fría al tacto con ese fuerte olor y se fue "pintando"
el rostro como si lo estuviese dibujando, creando una obra de arte,
tomandose su tiempo, observando cada detalle tal como lo exigia el rito,
y luego con decisión tomo el objeto, lo observo detenidamente,
puso el lado brillante y filoso contra su cuello y muy despacio, muy lento,
con cuidado, simplemente comenzo a pasarselo una y otra vez, hasta que
al fin, pudo decir "listo ya me afeite"
7 de agosto de 2010
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4 comentarios:
Me gusto mucho este cuento, te felicito
Me encanto, muy bueno. A veces es un deber y si te sentencian peor ja ja
Buenísimo!
Tu hija cumple 15 años en junio, no tiene un papá con quien entrar a su fiesta. Madurá y aparecé
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